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El que finalmente acabó siendo descubierto, sin consecuencias, fue el autor de las amenazas que sufrió Teotônio por sus investigaciones y que un día lo llamó para demostrarle que podría haber matado a su padre, el sargento Arnaldo. De todas formas, Arnaldo quedó tullido, víctima de un derrame cerebral, siendo cuidado por su esposa, doña Vilma. En esos tres años, Wilsiño, hermano de Teotônio, ingresó consecutivamente a la selección brasileña Sub-15, formó parte del plantel principal del club y fue llamado a servir en la selección Sub-17. Íbamos a sorprenderlo precisamente en el momento en que…mehr

Produktbeschreibung
El que finalmente acabó siendo descubierto, sin consecuencias, fue el autor de las amenazas que sufrió Teotônio por sus investigaciones y que un día lo llamó para demostrarle que podría haber matado a su padre, el sargento Arnaldo. De todas formas, Arnaldo quedó tullido, víctima de un derrame cerebral, siendo cuidado por su esposa, doña Vilma. En esos tres años, Wilsiño, hermano de Teotônio, ingresó consecutivamente a la selección brasileña Sub-15, formó parte del plantel principal del club y fue llamado a servir en la selección Sub-17. Íbamos a sorprenderlo precisamente en el momento en que debutaba en el primer equipo, como defensa, posición para la que era demasiado joven, dificultad que superó con su físico privilegiado y su depurada técnica. En el ámbito de las actividades espiritistas, Teotônio mantuvo contribuciones a numerosas entidades caritativas, aumentando su valor cada año. En cuanto a sus estudios de Doctrina, como le aseguró Renildo, su manager, tuvo mucho más tiempo para dedicarse a ellos, terminando de leer las obras de Allan Kardec, cuyos contenidos discutió en su casa con un grupo de miembros de la Centro Espírita de la ciudad, centro que Teotônio ayudó a prosperar con generosas donaciones económicas. En cuanto a los demás personajes, cabe señalar que Laura, prima de Rosita, quien tuvo un hijo con el narcotraficante André, Andreziño, sumó otro niño a la familia, José, producto de la visita íntima que le hacía a su novio cada dos semanas en prisión. Como resultado de sus acciones, Artur y Esmeralda se alejaron definitivamente de su hija, aunque apegados a su nieto menor, cuyo anhelo disfrutaron en dolorido silencio.