Pocos días antes de morir en un accidente, Guillermo le confiesa a
su amigo Eusebio que mantiene relaciones sexuales sadomasoquistas
con una misteriosa mujer. Eusebio decide buscar a esa mujer para
contarle que Guillermo ha muerto. Y cuando la encuentra se queda
hechizado por ella. No se atreve a decirle nada para no tener que
desvelar los secretos que conoce, para no ahuyentarla. Poco a poco
se van enamorando. Eusebio espera que ella le pegue, le humille y
le maltrate sexualmente como hacía con Guillermo, pero Julia sólo
le da caricias y ternura. Ése es el principio de la terrible duda
que se abre paso en los pensamientos de Eusebio: ¿una y otra son la
misma mujer? La novela es la historia de una obsesión y de un
camino hacia el infierno. Luisgé Martín vuelve a indagar en los
laberintos más oscuros del alma humana y a pintar esos dilemas
existenciales en los que tanta importancia tienen las pasiones
sexuales heterodoxas, en la frontera de toda moralidad y toda ley.