Tras Recordatorios y Archivos del Norte, ¿Qué? La Eternidad
constituye la memoria de una Marguerite Yourcenar niña y
adolescente sobre la que gravita intensamente la figura de su padre
-su iniciador a la belleza y el arte- y sus amores, su callada
generosidad, su amistad sin palabras, su elegancia, su inteligencia
teñida siempre de un profundo amor. Marguerite -que habla tan poco
de sí misma- se retrata por completo mientras describe
apasionadamente a ese hombre singular y va ofreciendo a sus
lectores, por añadidura, muchas claves para comprender su obra. Un
hormigueo de emociones, preguntas sin respuesta y desastres
públicos y privados se convertirá, al final del libro, en un
laberinto perfecto en el que todas las sombras cobran vida.