El origen de este libro se remonta a una invitación formulada por
mi querido compañero Miguel Bajo Fernández para que yo dictase una
ponencia sobre la protección penal de los secretos de empresa en
una de las prestigiosas Mesas redondas de Derecho y Economía que él
viene organizando desde hace unos años, ponencia que impartí el 18
de septiembre de 2008 en el Colegio de Abogados de Madrid. Dado que
yo no había trabajado en profundidad esta familia delictiva sino
sólo en la forma superficial que es propia de un Manual dirigido a
los alumnos , tuve que dedicar bastantes horas de estudio a una
materia que, a medida que iba adentrándome en ella, me ofrecía
continuamente nuevos aspectos controvertidos. Ciertamente, cuando
comencé dicho estudio existía ya un significativo número de
trabajos e incluso dos importantes monografías, la de Esther Morón
Lerma (que conocía muy bien, al ser el fruto de una excelente tesis
doctoral, que tuve el honor de enjuiciar en su día como miembro del
correspondiente tribunal) y la de Mª del Mar Carrasco Andrino. Con
todo, estos libros no abordaban de forma completa la materia
jurídico-penal del secreto de empresa: el segundo de ellos se
centra básicamente en el análisis de la figura delictiva del art.
279; por su parte, el de MORÓN, si bien ofrece un exhaustivo
estudio de lo que puede denominarse teoría general del secreto de
empresa, con un pormenorizado tratamiento del bien jurídico y del
objeto material de estos delitos, después se circunscribía a un
examen de las acciones típicas de los delitos, sin ofrecer, por lo
demás, un análisis global y sistemático de las peculiaridades
típicas de los delitos de los arts. 279 y 280. Por otro lado (y
este dato cobraba más relevancia para la decisión de profundizar en
mi estudio) en ambas monografías se mantienen algunos puntos de
vista sobre aspectos esenciales de estos delitos que yo no
compartía.