A vueltas con el autor del Lazarillo : con el testamento e inventario de bienes de don Diego Hurtado de Mendoza
Resulta deslumbrante el conjunto documental que edita Mercedes
Agulló, rodeado de circunstancias que han convertido al foco de
estas investigaciones el Lazarillo de Tormes en uno de los enigmas
mayores de nuestra historia literaria. El lector saboreará el
cúmulo de huellas y relaciones que se tejen en torno a la obra y a
algunos de los protagonistas de nuestra historia, ahora por fin
revelados documentalmente, aproximados y contextualizados, sobre
todo a partir de la figura histórica de don Diego Hurtado de
Mendoza. He aquí, presentados y leídos por la autoridad de Mercedes
Agulló, entre otras perlas, el conjunto documental de cajones y
serones donde se conservaban los papeles de don Diego, en poder de
López de Velasco, el editor del Lazarillo expurgado. Los hallazgos
documentales que brindan estos papeles suscitan, sin duda, nuevas
lecturas de la obra y fijan, por primera vez documentalmente, una
propuesta sólida de autoría. Mercedes Agulló y Cobo (Madrid, 1925)
es licenciada en Historia por la ucm y doctora por la misma
universidad con la tesis La Imprenta y el Comercio de Libros en
Madrid. Siglos XVI-XVII, fuente inagotable de datos valiosos para
investigadores. Entre otras ocupaciones profesionales, fue
Directora de los Museos Municipales de Madrid y Ermita de San
Antonio de la Florida. Es Miembro Numerario del Instituto de
Estudios Madrileños. Asimismo, dirigió las revistas Villa de
Madrid, Gaceta del Museo Municipal y Estudios de Prehistoria y
Arqueología Madrileñas. Sus rigurosas investigaciones documentales
han alumbrado las historias del libro, de la pintura, de la
escultura, del teatro; o la historia madrileña, de la que es una
excelente conocedora. Entre su extensa obra, se pueden destacar
Madrid en sus diarios (5 vols.), Documentos para la Historia de la
Pintura Española (3 vols.), Documentos para la Historia de la
Escultura Española, o Relaciones de sucesos, 1477-1619.
________________________________ Prólogo de Pablo Jauralde: Escribo
estas líneas sobre el libro de Mercedes Agulló en Roma, en donde he
estado recorriendo viejas bibliotecas. Roma amontona libros, como
iglesias, turistas y restos arqueológicos, hasta el no puedo más;
en el caso de los libros y, sobre todo de los manuscritos, el
legado supera el conocimiento, el interés y, sobre todo, el
presupuesto necesario para ordenar y conocer ese universo. Letras
difíciles en papeles ocultos y espacios insólitos que llevan nombre
de próceres o de papas (Casanatense, Vallicelliana, Angélica,
Alexandrina). ¿Cómo va a interesar eso en la época de los
ordenadores, las imágenes, las digitalizaciones, la facilidad para
tener a golpe de teclado casi todo? Y, sin embargo, si nadie va ni
nadie lee lo que en algún momento se decidió conservar, allá irá
quedando, en las oscuras bodegas de la historia. Mercedes vive en
una casa, si bien se mira, paleográfica, con pinitos arqueológicos,
en El Puerto de Santa María, en la que trabaja a diario y a la que
he tenido ocasión de acudir para catar documentos exquisitos que se
amontonan por todos lados, mientras charlábamos con Pilar Alcina,
amiga y bibliotecaria, cuidados por un enorme alaskan malamute, de
edad ciertamente avanzada, y al que trata como un documento
exquisito, con familiaridad y conocimiento. O más bien cuidando de
él. De cómo una madrileña de origen navarro (que entre sus muchos
méritos llevó la dirección de los Museos Municipales de Madrid) ha
ido a caer en ese sur maravilloso y a enredarse en amistades
peligrosas conmigo se sabe más bien poco, porque empleábamos
nuestro tiempo en lucubrar sobre lo que había pasado con el
Lazarillo expurgado, cuya liebre salta ahora, implicando a los
protagonistas de una historia complicada como la vida misma, sobre
la que cabe proyectar cada vez mayor claridad gracias a los
hallazgos documentales de Mercedes, quien suele exponer con
familiaridad las inquinas de Felipe II contra el antiguo embajador
de Carlos V, don Diego Hurtado de Mendoza, y cómo andaba tras sus
libros. Es difícil trabajar sobre documentos artísticos,
literarios, históricos, y no encontrarse con algún repertorio que
ella no haya exhumado y dispuesto para apoyo del investigador, al
que se ahorra la localización, la frecuente y dificultosa lectura y
su ordenamiento en series. Toda su vida con generosidad de
investigadora que trabaja con fuentes originales y las ofrece a los
colegas de sillón con orejeras, en casa. Deshaciendo letras e
interpretando malos latines para ver los entresijos de la historia
a través de lo que cualquier lector no avezado tendría por las
manchas incomprensibles en un papel viejo. Resulta deslumbrante el
conjunto documental que ahora edita, rodeado de circunstancias que
han convertido al foco de estas investigaciones en uno de los
enigmas mayores de nuestra historia literaria. Dejo que el lector
saboree el cúmulo de huellas, reclamos, noticias que se tejen en
torno a uno de los protagonistas de nuestra historia, don Diego
Hurtado de Mendoza, antes y después de su doloroso final y en
circunstancias que permitirían novelar su rica biografía. Para
trazarla con cierto rigor muchos investigadores como Mercedes
Agulló se necesitarían. Y para seguir hablando del Lazarillo de
Tormes y de su autoría se habrá de tener en cuenta las novedades
que la documentación nos trae. Quede este libro como un modelo
sucinto de investigación histórico-literaria, que arranca de los
días perdidos en los archivos y las bibliotecas para remontarse
poco a poco, con paso cierto y documentado, hasta las páginas
llenas de vida del Lazarillo, que tanto siguen encandilando al buen
lector, quien ahora quizá decida leerlas sobre un fondo autorial
distinto. Comprar en papel por Internet
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